"Durante siglos nos han vendido la idea romántica del 'artista muerto de hambre' que solo es reconocido después de su muerte. Hoy, en pleno 2026, con TikTok, Instagram y las plataformas digitales, los canales teóricamente están abiertos para todos. Sin embargo, la gran mayoría de los artistas no logran pagar el alquiler con sus obras, mientras que el gran público sigue viendo las galerías como lugares fríos, caros y ajenos. ¿Es posible vivir del arte hoy en día sin 'vender tu alma' al algoritmo? ¿Cómo hacemos para que a la gente común le vuelva a interesar el arte y, sobre todo, pueda pagarlo?"